MACHUPICCHU, LA MAGIA DE LA VIEJA MONTAÑA

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Machupicchu

Temprano en la mañana del pasado 4 de enero, tomamos nuestro vuelo hacia Cusco desde la ciudad de Lima, un poco más de una hora volando. Al llegar, un guía nos estaba esperando para ir hacia el hotel, llegamos y rápidamente el señor nos indicó que debíamos empacar lo necesario para ir hacia el pueblo de Machupicchu, entonces empacamos “Lo necesario” y emprendimos el viaje. 

Prontamente una señora nos indicó que debíamos apresurarnos para tomar la Combi (en Colombia le decimos “La Van”) que nos llevaría hacia la hidroeléctrica, un viaje que tardaría unas seis horas, infortunadamente nos hicimos en la parte de adelante, las sillas eran incómodas y nuestro conductor era un poco gruñón, dormimos, hablamos, escuchamos música, vimos el paisaje y al final hicimos una parada para almorzar, mientras Cathe hacía la fila yo me encargaba de guardar la mesa, sin pensarlo terminamos almorzando con una pareja Chilena y dos Italianos, ellos venían con nosotros en la combi, éramos seis locos rumbo a conocer esa maravilla del mundo, como dice el dicho “Dios los hace y ellos se juntan”. Matteo, un italiano viajó hasta América del sur para conocer Machupicchu con apoyo de su otro amigo Matteo que por segunda vez visitaba la montaña.

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Camino hacia Aguas Calientes

Llegamos a la Hidroeléctrica y comenzamos una caminata que tardaría dos horas y 40 minutos. Hay dos formas de llegar al pueblo de Aguas Calientes, una caminando y otra tomando el  tren, nosotros decidimos caminar, ya que ir en tren nos costaba USD 115 y como todo mochilero preferimos aventurar. Durante el recorrido conocimos a Andres, un cucuteño que había decidido viajar sólo en Perú, la caminata fue muy interesante nos fuimos conversando con los dos Italianos, con Andres y la pareja Chilena, diferentes experiencias y retos, muchas pasiones en común.

MACHUPICCHU PUEBLO

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Anochecía y desde lejos empezamos a contemplar la entrada de Aguas Calientes, justo llegando vimos un hotel cinco estrellas y al frente un aviso muy grande que decía “Machupicchu Pueblo”, mientras caminábamos hacia la plaza yo ya estaba enamorada, era un lugar fascinante, su construcción y sus calles eran demasiado románticas, aunque lo confieso, no puedes durar más de dos días allí a menos de que no seas tan hiperactivo como yo. Llegamos a la plaza y ubicamos nuestro hotel para hospedarnos, creo que lo que mas anhelábamos con Cathe éra tomar una ducha y cenar.

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Aguas Calientes

Al terminar de comer mi amiga tenía un dolor intenso muscular, por lo que decidimos preguntarle al administrador del lugar dónde quedaba una “Droguería”, muy sorprendido el señor nos preguntó: – ¿Ustedes están buscando un lugar donde vendan marihuana u otro tipo de drogas? a lo que respondimos que estábamos buscando una pastilla para calmar dolores musculares, el señor avergonzado nos dijo que a las “Droguerías” en Perú se les decía “Farmacias” o “Boticas”, nosotras le explicamos que éramos Colombianas y que en nuestro País se le decía de tal manera, entre risas y vergüenzas el señor nos indicó dónde encontrar la farmacia. – Les cuento esto para que no les pase.

Mientras caminábamos y conocíamos este magnifico lugar nos encontramos nuevamente con los dos Italianos, fuimos a tomar “Pisco Sour” y jugamos “Jenga”, en realidad amé este instante, fue un momento de mucha tranquilidad, las calles, el lugar y todo permitieron desconectarme realmente de mi vida normal, tome una foto mental de este momento, el cual me encanta recordar. 

LA MONTAÑA VIEJA

6:00 am, aún seguíamos durmiendo, cuando me di cuenta del reloj, apresuradamente me levante y le avisé a Cathe que se nos había hecho tarde, rápidamente nos alistamos para salir, nos colocamos nuestras camisas de la selección Colombia, las botas guerreras y salimos corriendo hacia el Ministerio de Cultura para comprar las entradas, aún no las teníamos. Para los viajeros procedentes de Países como Colombia, Ecuador y Bolivia, las entradas tienen el mismo costo que para los residentes de Perú, por lo que las entradas nos quedaron en 64 Soles, como el tiempo apremiaba tomamos un bus que nos llevaría hacia la montaña, debíamos aprovechar el tiempo al máximo.

Por fin llegamos a esa maravilla del mundo, ¿Cómo mas la podría llamar? antes de conocerla, habia visto mil fotos, historias de diferentes viajeros, pero definitivamente estar allí es diferente, esta Ciudadela tiene la capacidad de obligarte a volver. 

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Justo cuando entré pude notar que Machupicchu no es tan solo una estructura, me sentía inmensamente afortunada, pues me encontraba justo en el ombligo del mundo, un lugar que representa realmente el amor a la madre tierra. 

Si yo hubiera sido el Inca Pachacutec, probablemente uno de mis hobbies hubiera sido acaparar atardeceres en aquel mirador, con un café colombiano y música de Coldplay – Jajajaja.

Y si debemos estar agradecidos con alguien, es con Hiram Bingham, un historiador Norteamericano que  con apoyo del gobierno Peruano y algunos estudiantes Estadounidenses  iniciaron el proyecto de limpieza y excavación necesaria para dar a conocer esta maravillosa ciudadela, lo que hoy es considerado Patrimonio de la Humanidad, en realidad que afortunados somos quiénes tomamos la decisión de ser viajeros, la aventura y la emoción nos apasiona a contemplar lo simple, esa creación inmensa que nos permite reflexionar sobre la verdadera felicidad.

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Foto Machupicchu en 1912 – Foto tomada por Hiram Bingham

Su hermosura, aunque incompleta, dejan a la vista una obra maestra, por suerte  mi viaje quedó incompleto, intencionalmente es mi próxima y perfecta excusa para cumplir aquello que se convierte en un reto, hacer el camino del Inca y dejarme llevar nuevamente por la magia de esta Vieja montaña… 

ALGUNAS RECOMENDACIONES

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1. Si eres un viajero procedente de Bolivia, Ecuador y Colombia la entrada a Machupicchu vale aproximadamente (64 Soles), lo mismo que pagan los Peruanos, el descuento aplica para los Países que hacen parte del área Andina. Para los viajeros procedentes de otros Países pagan la tarifa general (152 Soles).  

2. Al salir del Parque no olvides poner el sello de Machupicchu, en el Pasaporte.

3. Tomate el tiempo necesario para contemplar Machupicchu, una montaña encantadora.

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